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sábado, 17 de noviembre de 2012

La noche del fin del mundo



Película documental.
Director: Iker Jiménez
País: España.
Año: 2008.

Argumento: Documental que reconstruye lo sucedido la noche de abril en que un reactor de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, explotó, liberando radiación nuclear que se extendió por toda Europa.

Suceso real: Véase la reseña de Chernobyl: último aviso.

Comentario: La noche del fin del mundo (también conocido como Chernóbil: la noche del fin del mundo) es el primer documental que dirigió Iker Jiménez con su equipo del programa televisivo Cuarto milenio (posteriormente realizarían otro interesantísimo documental titulado El salto infinito, sobre el salto evolutivo que dio nuestra especie hace 41.000 años).
La noche del fin del mundo es una reconstrucción fiel, paso a paso, de los acontecimientos que rodearon al desastre de Chernóbil. No se habla de sucesos paranormales, como alguno podría pensar viendo quién es el director. El documental está cargado de datos y situaciones, algunas desconocidas para mucha gente, lo que le da un gran valor. Creo, sin duda, que este es uno de los mejores trabajos que se han realizado sobre este desastre en particular.

Escena favorita: El documental contiene una serie de imágenes impresionantes sobre el interior del reactor mientras aún ardía y seguía expulsando material radiactivo al exterior. Estas imágenes fueron tomadas desde un helicóptero por un fotógrafo. Desgraciadamente, este fotógrafo moriría ese mismo día al tocar las aspas del helicóptero una grúa que operaba en zona, provocando que cayera al suelo el aparato. El accidente del helicóptero también aparece en el documental, ya que también fue grabado.
También me siguen impresionando las imágenes de Prípiat, la ciudad más cercana a la central nuclear; una ciudad vacía y abandonada. Esa noria, que nunca fue inaugurada, es todo un símbolo de esta catástrofe.

Calificación: 8/10.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Chapapote... o no



Director: Ferrán Llagostera.
Actores: Francesc Garrido, Laura Conejero, Toni Sevilla, Juan Fernández, Celso Bugallo y Josep María Pou.
Año: 2006.
País: España.

Argumento: Un petrolero sufre un accidente frente a la costa de Galicia. Diferentes personajes vivirán el desastre desde su punto de vista.

Suceso real: El Prestige era un buque petrolero monocasco con bandera de Bahamas (propiedad de la sociedad Mare Internacional, con sede en Liberia, y utilizada como tapadera por armadores griegos y de otros países europeos). Transportaba fuelóleo (propiedad de Crown Resources, empresa registrada en Gibraltar, y filial de Alfa Group Consortium, empresa fundada por un magnate ruso y un exministro de exteriores de Rusia), procedente de Letonia y San Petersburgo. El barco se dirigía hacia Gibraltar, aunque ese no era su destino final.
El 13 de noviembre de 2002, el capitán del barco, de origen griego, lanzaba un SOS cuando se encontraba a 50 kilómetros del cabo Finisterre. Un golpe en estribor había abierto una vía de agua en dos tanques. En un principio se especuló con que esa vía de agua se produjera por la fatiga del material. Sin embargo, más tarde, se comunicó que un mercante había perdido 200 troncos en la zona. La aparición de varios troncos manchados de fuel en los días posteriores podría confirmar esta teoría. Otra teoría habla de un golpe de mar y una mala maniobra.
A pesar de la urgencia de la situación, los armadores, el Gobierno español y las empresas de salvamento no logran ponerse de acuerdo. Tras ser remolcado a diferentes puntos en alta mar, el 19 de noviembre, el barco se parte a 250 kilómetros de la costa, extendiéndose una mancha de fuel por toda la costa cantábrica. La zona más afectada fue la Costa da Morte (Costa de la Muerte), en Galicia, pero también se vieron afectadas las costas de Cantabria, Asturias y País Vasco. Incluso llegaron manchas de fuel a Portugal y Francia.
En el momento del accidente, el Prestige transportaba 77.000 toneladas de fuel. La marea negra provocó uno de los mayores desastres medioambientales de la Historia, tanto por su extensión como por la cantidad de contaminantes arrojados. En términos económicos fue el tercer desastre más costoso, con 12.000 millones de dólares, superando a la explosión del Challenger, y sólo superada por la explosión del Columbia y el desastre de Chernobyl. Socialmente, en Galicia, la zona más afectada por el desastre, hubo una intensa conflictividad social y política a costa del hundimiento y el posterior desastre ecológico. Incluso se creó una plataforma ciudadana bajo el nombre de Nunca Máis (Nunca Más). Tras el desastre, tanto Francia como España impidieron que los petroleros similares al Prestige pasaran cerca de sus costas. Desde España también se impulsó una prohibición por parte de la Unión europea de los petroleros monocasco.

Comentario: Chapapote... o no (también conocida simplemente como Chapapote) es una película española, realizada para televisión, sobre uno de los mayores desastres ecológicos. La palabra "chapapote" hace referencia al petróleo que iba llegando y contaminando las costas. Esa coletilla añadida al título, "o no", ya nos desvela por dónde va a tirar la película. Y es que Chapapote... o no aborda la tragedia del Prestige, pero rozando por momentos la comedia y la ironía. Y es que, en la vida real se dieron algunas situaciones que pudiéramos estar tentados de creer que son parte inventada del guión, pero no.
La película, eso sí, trata de retratar lo sucedido en aquellos días. No se olvida del lado político (llama la atención Josep María Pou interpretando a un personaje trasunto de Manuel Fraga, presidente autonómico de Galicia en el momento del accidente), pero tampoco del lado social (las protestas ciudadanas y los cientos de voluntarios llegados de toda España a Galicia, para limpiar sus costas).
Chapapote... o no no es una película redonda, pero sí que resulta interesante y retrata bastante fielmente las consecuencias del desastre, a nivel político y social.

Escena favorita: Tanto el Gobierno gallego como el español intentan desprestigiar a lo voluntarios cuando las protestas ciudadanas empiezan a generalizarse. En un momento dado, se llega a calificar a estos voluntarios de jóvenes radicales que ondean la ikurriña (bandera vasca) y la cuatribarrada (bandera catalana). Es una de las muchas situaciones reales que retrata la película.

Calificación: 6/10.

sábado, 31 de marzo de 2012

Historia del fin del mundo



Autor: Fernand Gigon.
País: Suiza.
Año: 1976.

Argumento: El libro cuenta, con tono periodístico, los efectos que provocó en un pueblo japonés la contaminación por mercurio de la bahía en la que se encontraba. Los habitantes sufrían gravísimas secuelas degenerativas.

Suceso real: En los años 50 empezó a desarrollarse en una región de Japón una gravísima enfermedad que recibió el nombre de Enfermedad itai-itai (en Japón) o Enfermedad de Minamata (en el resto del mundo, conocida así por la bahía de Minamata, epicentro de la contaminación). En 1956 empezaron a detectarse los primeros casos. Los afectados presentaban síntomas tales como ataxia, alteración sensorial en manos y pies, deterioro de la vista y el oído, debilidad, parálisis y, finalmente, la muerte. En ese año de 1956 murieron 46 personas. Las mascotas y los animales domésticos también presentaban síntomas parecidos. La investigación determinó que entre los años 1953 y 1956 murieron 111 personas y se contabilizaron 400 casos. Incluso madres que no presentaban síntomas dieron a luz niños con secuelas.
En 1968, el Gobierno japonés dio una conclusión oficial: La causa oficial de la enfermedad era la contaminación por mercurio de peces y marisco, que los habitantes de la región consumían. Esta contaminación era provocada por los vertidos de la empresa petroquímica Chisso. Entro los años 1932 y 1968 (año en que se cambió el proceso de síntesis por otro menos contaminante), la empresa habría vertido 81 toneladas de mercurio a la bahía.
La contaminación se habría producido al alimentarse los peces del plancton, quedando así también contaminados. Más tarde, estos peces eran capturados por las personas de la región que se alimentaban de ellos (además, en la región se solían alimentar de pescado crudo). Por primera vez, en un caso de contaminación medioambiental en Japón se aceptaba el nexo entre alimentos contaminados y una enfermedad.
Las víctimas de la enfermedad llevaron a cabo una campaña para reclamar una reparación que la empresa no estaba dispuesta a darles. El caso empezó a ser conocido internacionalmente a raíz de una exposición fotográfica del estadounidense W Eugene Smith entre los años 1971 y 1975, en la que se mostraba a muchas de las víctimas de la enfermedad. Finalmente, en 1996 fueron indemnizadas. Todavía en el año 2011, se han diagnosticado 2.955 casos por la Enfermedad de Minamata. De ellos, 2.265 viven en la costa del mar de Yatsushiro. El Gobierno japonés ofrece ayudas económicos y para los gastos médicos a los afectados, así como exámenes médicos a ls habitantes de la región afectada.

Comentarios: Historia del fin del mundo resulta un libro casi espeluznante. Con un estilo totalmente periodístico, casi milimétrico, Fernand Gigon relata al lector todos los entresijos del caso de Minamata. Un caso que me recuerda al de Bhopal, aunque aquí no estemos hablando de un accidente, sino de una contaminación provocada por un vertido constante durante décadas.
En el libro se nos relata cómo vivían los afectados por la contaminación, cuidando de familiares que no pueden valerse por sí mismos. Los mismos que posteriormente, cuando se descubra la responsabilidad de la empresa petroquímica, comenzarán a protestar (algo que sorprende al lector, ya que califica a la sociedad japonesa como de conservadora). Incluso comprarán acciones de la empresa para poder asistir a sus asambleas y decirles a la cara a los directivos lo que estaba sucediendo. Una lucha muy valiente por parte de estas familias destrozadas injustamente. El autor también nos explica cómo se desarrolló la enfermedad, la contaminación y los esfuerzos de diferentes artistas por dar a conocer lo que estaba sucediendo en esta región; como el caso de dos estudiantes japoneses de cine que realizaron un documental que fue censurado, o el fotógrafo estadounidense W Eugene Smith, que realizó una exposición fotográfica sobre las víctimas de Minamata que dio a conocer el caso al mundo entero.
En definitiva, este libro da a conocer muy detalladamente, a las futuras generaciones (entre las que nos podemos incluir, puesto que somos posteriores a los acontecimientos que relata) un caso del que seguramente pocos habíamos oído hablar.

Escena favorita: Me gustó especialmente el capítulo en el que el autor describe esa lucha ejemplar de los afectados contra los responsables de la empresa petroquímica que provocó los vertidos.

Calificación: 10/10.

sábado, 10 de marzo de 2012

Una nube sobre Bhopal


Película documental.
Director: Gerardo Olivares y Larry Levene.
Año: 2001.
País: España.

Argumento: Documental sobre la catástrofe industrial de Bhopal (India), donde una fuga tóxica provocó entre 16.000 y 32.000 muertos.

Suceso real: El 3 de diciembre de 1984 se produjo en Bhopal (India) en denominado desastre de Bhopal. El accidente se debió a una fuga de 42 toneladas de isocianato de metilo en una fábrica de pesticidas perteneciente a la compañía estadounidense Union Carbide (parte de sus activos serían comprados, posteriormente, por Dow Chemical). El accidente se produjo al no tomarse las debidas precauciones durante las tareas de limpieza y mantenimiento de la planta. El agua a presión utilizada, junto a los cristales de cloruro sódico, metales y otras impurezas que arrastraba, entraron en contacto con el gas almacenado, iniciando una reacción exotérmica que provocó la abertura de las válvulas de seguridad por sobrepresión y la liberación del gas tóxico. Además, el sistema de refrigeración de los tanques y el catalizador de gases habían sido desactivados para ahorrar costes.
Al entrar en contacto con la atmósfera, el gas liberado empezó a descomponerse en otros gases tóxicos, tales como el fosgeno, monometilamina y ácido cianhídrico, también conocido como ácido prúsico o ciánuro de hidrógeno. Estos gases formaron una nube muy letal, que al ser más denso que el aire atmosférico, recorrió la ciudad a ras de suelo. Muchas personas murieron asfixiadas por el gas, y otras en accidentes provocados debido al caos de la evacuación.
En la primera semana de la catástrofe, murieron entre 6.000 y 8.000 personas. Se estima que otras 12.000 personas murieron posteriormente. Hoy en día, la cifra se sitúa entre los 16.000 y los 32.000 fallecidos. La tragedia afectó  más de 600.000 personas, de las cuales, 150.000 sufrieron graves secuelas. También murieron miles de cabezas de ganado y animales domésticos y el lugar quedó contaminado por sustancias tóxicas y metales pesados que tardarán años en desaparecer.
La fábrica quedó abandonada y Union Carbide nunca respondió por los daños. El 7 de junio de 2010, un tribunal indio condenó a ocho directivos de la empresa a dos años de prisión, y a una multa de 500.000 rupias (unos 8.900 euros) a la delegación india de la empresa. En recuerdo de este desastre, el 3 de diciembre se celebra en todo el mundo el Día Mundial del No Uso de Plaguicidas.

Comentarios: La tragedia de Bhopal es una de las tragedias ecológicas más dañinas, aunque también más olvidada. Recuerda, en parte, a la de Chernóbil, aunque la de Bhopal fue anterior.
El documental Una nube sobre Bhopal refleja esta tragedia, además de denunciar la falta de responsabilidades por parte de los que deberían haberse responsabilizado: los dueños de la planta química y de la empresa. Se basa en el libro Era medianoche en Bhopal, escrito por Dominique Lapierre y Javier Moro. Precisamente, Lapierre ha desarrollado diferentes programas de ayuda en La India, después de haber escrito libros como Era medianoche en Bhopal o La ciudad de la alegría.
En cuanto al documental Una nube sobre Bhopal, es, principalmente, un documental de denuncia. Y es que, Union Carbide nunca se ha responsabilizado del desastre. Incluso, recientemente, se ha sabido, gracias a la última filtración de Wikileaks, que los afectados y sus abogados fueron espiados. Y es que el dólar todavía sigue teniendo demasiado poder. La empresa nunca se responsabilizó, porque eso costaría demasiado dinero, igual que tampoco se tomaron las medidas de seguridad adecuadas por la misma razón. Y, por supuesto, el Gobierno estadounidense los protege porque, al fin y al cabo, los muertos sólo son gente del tercer Mundo, que a nadie importan.
Una nube sobre Bhopal es, en definitiva, no sólo el retrato de una tragedia, sino también el retrato de la codicia de los que dirigen las grandes multinacionales.

Escena favorita: En el documental se comentaba un suceso ocurrido durante la tragedia, un suceso bastante increíble. Un santón, famoso por ser capaz de aguantar a respiración durante horas, estaba esa noche de meditación. Permaneció durante horas sin respirar, mientras pasaba la nube. Él fue la única persona que sobrevivió en su zona.

Calificación: 9/10.

domingo, 30 de octubre de 2011

Riesgo límite



Director: Allan A Goldstein.
Actores: Brian Bosworth, David Fox y Eric Murphy.
Año: 1996.
País: Estados Unidos.

Argumento: En el Parque Nacional de Yellowstone se está celebrando una convención científica sobre el medio ambiente. Pero uno de los científicos tiene otros planes: pretende robar un camión blindado que transporta armas químicas. Por desgracia, el camión sufre un accidente en el parque, contaminando sus aguas con un virus que podría acabar con la Humanidad si se expande más allá del parque.

Comentarios: Con una película titulada Riesgo límite (o, como también se la titula, Riesgo límite: virus), uno espera que parezca por ahí Steven Seagal o Jean Claude Van Damme. Por suerte, no aparecen, pero eso no es garantía de nada, ya que esta película no deja de ser una de esas de explosiones y tiros, en la que los conflictos se resuelven a base de tortazos. No en vano, el protagonista es Brian Bosworth, actor que ha protagonizado algunas películas de este tipo, aunque nunca ha trascendido mucho.
Hay un fondo ecologista en esta película (el paraje de Yellowstone, la conferencia científica sobre medio ambiente, la contaminación de las aguas del parque, el virus...) pero está mal aprovechado. Y es una lástima porque había material para hacer una buena película.
Así pues, nos encontramos ante la típica película en la que la salvación del mundo pasa por los puños del protagonista, algo no muy alentador, la verdad. Al que le gusten este tipo de películas, es posible que disfruten con ésta.

Escena favorita: Lo único aprovechable es la escena del accidente del camión y cómo el virus se libera a las aguas.

Calificación: 2/10.

domingo, 31 de julio de 2011

Chernobyl: último aviso



Director: Antohny Page.
Actores: Jon Voight, Jason Robards y Sammi Davis.
Año: 1991.
País: Estados Unidos.

Argumento: Recreación del accidente de la central nuclear de Chernóbil en 1986, que provocó uno de los desastres nucleares más importantes.

Suceso real: La noche del 26 de abril se estaba realizando una prueba de seguridad en la central nuclear de Chernóbil, en la Unión Soviética (en el territorio que actualmente pertenece a Ucrania). La prueba consistía en saber cómo reaccionaría la central ante un apagado súbito de la energía, por lo que fue desconectada y de nuevo conectada. Sin embargo, un defecto de fabricación acabó provocando el desastre. En el reactor 4 se produjo un aumento súbito de potencia. Esto produjo un sobrecalentamiento del núcleo del reactor y, finalmente, una explosión de hidrógeno. A la atmósfera se despidió dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito, materiales radiactivos y tóxico en una proporción 550 veces superior a las explosiones atómicas de 1945 en Hiroshima y Nagasaki.
Las autoridades soviéticas no quisieron provocar una alarma general y, mientras los soldados iban tomando posiciones en el pueblo cercano y se dedicaban a limpiar el reactor reventado (sin protección adecuada), la gente hacía su vida normal. La alarma internacional saltó cuando en Suecia se detectó un subida anormal en las mediciones radiactivas en las cercanías de una central nuclear. Finalmente se supo que la radiación procedía de la central nuclear de Chernóbil, dañada por una explosión. El Gobierno soviético se vio obligado a reconocer el desastre cuando la nube radiactiva empezó a extenderse por Europa, e incluso, llegó a dar la vuelta al mundo.
Mientras, los bomberos y militares trataban de cerrar la salida de productos radiactivos del reactor reventado. Casi sin protección, y exponiéndose a la radiación durante intervalos cortos de tiempo, lanzaban escombros, arena o agua hacia el interior. También se construyó alrededor del reactor un sarcófago. Actualmente, se está intentando recaudar dinero para construir un nuevo sarcófago más moderno y resistente.
Es imposible cuantificar el número de víctimas de este desastre. Entre los fallecidos iniciales, los contaminados y los niños y niñas nacidos con deformidades debido a las radiaciones hay centenares de miles de afectados. Debido a controversias políticas y científicas, no hay una cifra clara ni definitiva sobre el número total de víctimas del desastre. Hoy en día está considerado uno de los mayores desastres nucleares de la Historia junto a las explosiones de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, en Japón (1945); el accidente de Three Mile Island, en Estados Unidos (1979); o el reciente desastre de Fukushima, en Japón (2011).
Actualmente, la ciudad de Prypiat, la  más cercana, permanece prácticamente vacía.

Comentarios: Desde los años 50, la ciencia ficción y el terror se nutrieron de un miedo nuevo en la conciencia colectiva: el miedo a lo nuclear. La Guerra Fría y el enfrentamiento entre la Unión Soviética y Estados Unidos no hacían presagiar nada nuevo. El cine se aprovechó de ello, y así se podían ver películas en las que el mundo acababa por una explosión nuclear o insectos mutaban y se hacían gigantes debido a nubes radiactivas. Sin embargo, la Guerra Fría acabó y lo nuclear dejó de verse como algo negativo, debido a la dependencia de la energía nuclear. Así, pocas películas han tratado los efectos negativos de la energía nuclear y de accidentes en centrales nucleares. Y las pocas que lo han hecho, son películas de poca calidad o, directamente, de serie B. Tan sólo una es algo destacable: El síndrome de China.
Chernobyl: último aviso (también titulada Chernobyl: el principio del fin) es la única película (excluyendo documentales) que trata uno de los mayores desastres nucleares de la Historia. Y la verdad es que no es una gran película. Es interesante y correcta. En ella, se reconstruyen la parte técnica del accidente y se ven las decisiones políticas tomadas. Sin embargo, es una película de su tiempo. Me explico: con la poca información de que se disponía sobre el desastre en su época, la película incurre en algunos errores, tales como el de atribuir el accidente a una imprudencia de los técnicos de la central.
Aún con todo, es interesante ver esta película como curiosidad. Como ya he dicho, es una recreación bastante correcta de los sucesos que narra.

Escena favorita: No tiene escenas muy destacables.

Calificación: 5/10.

domingo, 31 de octubre de 2010

El cielo en llamas


Director: Dan Lerner.
Actores: Bradley Whitford, John Corbett y Josie Bissett.
Año: 1998.
País: Estados Unidos.

Argumento: En la ciudad de Los Ángeles empiezan a producirse extraños fenómenos naturales. Primero aparecen más de un centenar de ballenas varadas en la playa; después, decenas de personas acuden a los hospitales con quemaduras provocadas por el sol. Todo está relacionado con la ola de calor que padece la ciudad. Un científico cree que la razón es la desintegración de la capa de ozono. La única esperanza reside en lanzar al cielo una bomba de ozono para reponer el desaparecido.

Comentarios: En los años 90 existía la preocupación ecologista por la capa de ozono (una capa de la atmósfera que evita que entre más radiación solar de la necesaria) y su desintegración por culpa de la contaminación. Como no, el cine estadounidense estaba ahí para convertir una preocupación en una película de catástrofes. Y como no, el hombre acepta el pulso de la naturaleza (no hace falta decir que saldremos victoriosos de dicho pulso, por sin nadie lo había imaginado). La solución que se propone no es contaminar menos (que eso es perjudicial para la industria estadounidense), sino una bomba rellena de ozono. Es algo inverosímil y delirante, pero ya estamos acostumbrados a que los cineastas estadounidenses salven el mundo de las formas más inverosímiles e inimaginables. La película podría estar bien (es entretenida, hay que reconocerlo), pero todo tiene un tufillo de inverosimilitud que le resta puntos.

Escena favorita: Me acuerdo especialmente, no se por qué, de la escena en la que aparecía ese montón de ballenas varadas en la playa. Y como en casi toda típica película de catástrofes, también se cuela un loco con un cartel anunciando el fin del mundo.

Calificación: 4/10.